Introducción

 

¿Quién se preocupa por los derechos de los niños de ser atendidos según sus necesidades?

Demasiadas veces se apela al ‘derecho a la educación’ del niño y a estudios que probarían que los niños que van a centros pre-escolares tienen mejores resultados académicos para defender la entrada cada vez más temprano de los niños en los centros escolares. De paso también se apela a la conciliación de la vida laboral de los padres, incluso de los derechos de la mujer y de los supuestos efectos negativos de una baja por maternidad demasiado larga. Pero, ¿Quién se preocupa por los derechos de los niños de ser atendidos según sus necesidades?

Este texto pretende ser un análisis crítico de los argumentos utilizados, un repaso a los datos científicos sobre los cuidados infantiles, los ratios y la atención en los centros infantiles y los cuidados maternales necesarios de los niños.

No pretendo negar la ilusión, el trabajo, y la atención de la gran mayoría de las educadoras y maestros de infantil. Muchos se dejan el alma en este tipo de trabajo, que requiere mucha implicación, esfuerzo y empatía. Pero también soy testigo, como padre de tres hij@s, como psicomotricista que trabaja con niños pequeños y como formador de educadores y maestr@s, de cómo la resignación a veces hace su trabajo, aceptando las condiciones poco saludables para niños y profesionales, de cómo la ilusión a veces se va apagando, de cómo la impotencia de poder llegar a tal niño o niña queda reflejada en el rostro cuando hablamos de ell@, de cómo muchas veces los profesionales se quedan sin recursos para gestionar las expresiones de la agresividad y de las emociones de los peques por falta de formación en este ámbito y, sobre todo por el exceso de niñ@s a atender. También de la frustración ante el desconocimiento de muchos padres de lo que son las necesidades de los niños pequeños y del esfuerzo de aquellos profesionales que buscan otro tipo de formación que les puede ayudar en su día a día en el aula, para acercarse mejor a las criaturas, entenderlas mejor.

Ni pretendo negar la necesidad de las familias y de la sociedad en general, de organizar de alguna forma los cuidados infantiles a edades tempranas.

Pero las cosas pueden hacerse de muchas formas, y, desafortunadamente, España parece ser uno de los peores países de la Unión Europea en cuanto a la calidad de los cuidados infantiles institucionales y más en general al apoyo institucional a la m/paternidad.

¿Os parece exagerado? Os invito a continuar leyendo.

I. La masificación de la atención institucional